Estimado José María,
Ante todo permíteme tutearte en virtud del sentimiento bético que nos une y que en definitiva nos convierte en hermanos de una misma gran familia.
Quiero felicitarte por liderar este paso adelante, uno más, en la lucha del beticismo contra su situación de cautiverio, mediante la puesta en marcha de la Liga de Juristas Béticos. Considero personalmente que esta iniciativa puede ser de gran importancia puesto que el cautiverio del que hablo es, mayormente, debido la actual situación legal del club.
La situación que se vive en el Betis ahora ya se ha vivido antes en otras ciudades españolas, y por desgracia podría repetirse en el futuro. En mi opinión el problema se remonta al proceso de conversión de clubes deportivos en sociedades anónimas deportivas: quizás se atajaron en parte los problemas económicos por los que atravesaban muchas entidades entonces, pero no se tuvo en cuenta el activo más importante, aunque intangible, de estos clubes... su afición.
Quizás el espíritu de aquella norma fue bien intencionado, pero dejó mucho que desear en su aplicación: primero porque la ley debe ser igual para todos, y esta se tejió a gusto de los poderosos (Real Madrid, Barcelona, Athetic Bilbao...) para que pudieran seguir al margen, siendo los que más deudas tenían, y rentabilizar esta 'carta blanca financiera'. Todavía hoy es imposible conocer (aunque lo sospechemos) la deuda real de Madrid o Barcelona, recalificaciones aparte.
En segundo lugar, aquella ley dejó que desear sobre todo, porque no tuvo en cuenta al ciudadano de a pie, al aficionado, al verdadero protagonista de esta historia. Habitualmente las leyes se redactan para beneficio del ciudadano, pero en esta ocasión no fue así. En este tipo de sociedades deportivas la importancia del individuo es todavía mayor, puesto que uno nace y muere con unos ciertos ideales (religiosos, políticos, y a veces también deportivos), y no puede eludir esos sentimientos, porque son parte de uno mismo, y los ama, los comparte y los disfruta.
Don José María, no se puede uno borrar del Betis como quien deja de jugar en la porra de su bar de cabecera. Por tanto, como béticos tenemos derecho a velar por el bien de nuestro club, y en última instancia de nuestros sentimientos, para poder seguir amando, compartiendo y disfrutando de nuestro Betis. Debemos tener derecho a decidir.
Por eso, y es el motivo de este escrito, le propongo que tome en cuenta mi solicitud para incluir entre las líneas objeto de estudio por parte de los miembros de la Liga de Juristas Béticos la creación de un borrador de reforma de la ley de sociedades anónimas deportivas, de manera que restituya a los ciudadanos en su legítimo lugar dentro del marco de esta norma y así, nos permita también a los béticos de base luchar contra nuestra situación actual con la ley de nuestra parte, como debe ser.
Ya tuve la oportunidad de saludarte una vez, hace muchos años en la grada de preferencia, en el transcurso de un partido de liga (yo era un chaval). Hace menos, en concreto el 11 de junio de 2005, tuve de nuevo la oportunidad de hablar contigo: fue cerca de la Pueta de Toledo, en Madrid, mientras yo esperaba a mi tío (tocayo suyo por cierto), que había logrado una entrada a última hora cuando ya había perdido toda esperanza de entrar al Calderón aquella tarde. Comentamos acerca del papel que tuvo su familia en los comienzos del club, y también en la concesión del título de 'Real'. Aquellos eran otros tiempos, ¿verdad D. José María?. Pues de nuevo le digo que me alegro de este paso adelante suyo, porque no se trata de añorar los años de éxitos, sino de trabajar para que regresen.
Sin otro particular, y esperando que su éxito en esta empresa que comienza sea del beneficio de todos los béticos, reciba un cordial saludo.
-Todos a una, cada uno en su sitio, Real Betis Balompie-